Sin agua, no hay cerveza

Columna publicada en periódico El Vigía, en julio 2014.

Con eso de que el tema del agua anda de moda, en unas partes porque hace falta y en otras partes, porque abunda – como es el caso aquí en Alemania, que en los días calurosos, los bomberos le abren a la llave y con las mangueras mojan a los paseantes a fin de que se refresquen, así como también de que se acostumbra ir a nadar a los lagos o ríos de los alrededores en los cuales corre agua limpia y cristalina – el tema en esta ocasión, es sobre el agua, fuente de vida, y el cual es el ingrediente básico de la bebida preferida en este espacio: la cerveza.

Así es, agua y cerveza van de la mano. ¿Porqué? Bueno porque la cerveza está elaborada casi en un noventa por ciento con esta sustancia en su estado líquido.

El agua, dependiendo del suelo de donde emane tiene determinadas características, puede ser baja o alta en minerales o en sales. Estas características aportan, definen, aunque se lea increíble, el sabor, el color y la textura de la cerveza. Claro, al final todos los ingredientes (malta, lúpulo y levadura) hacen lo suyo, pero la presencia del agua es fuerte y determinante.


De hecho, dependiendo el estilo de cerveza, es el agua que se utiliza. Por ejemplo, para estilos pilsner, dicen los expertos maestros cerveceros, se utiliza agua blanda, es decir, sin muchas sales; mientras que para estilos pale, agua dura, con más sales.

Por ello, por la mportancia del agua en la elaboración de la cerveza, hace varios siglos, principalmente en Europa, las cervecerías se instalaban cerca de los ríos, a fin de tener siempre una fuente de agua cerca con la cual poder producir su bebida fermentada.

Actualmente, los productores de cerveza no necesitan tener una fuente natural cerca, es suficiente con que tengan un buen proveedor de agua potable, pues ya es posible modificar las características del agua y adecuarla a la receta de la cerveza a elaborar.

Además, de que el agua es parte importante en la cerveza, se requiere también su uso en el proceso de elaboración, como lo es en el enfríamento y obvio, en la limpieza del área de producción.


Así que ya saben, agua y cerveza van juntas, sin agua no puede haber cerveza, y sin ésta disminuyen los placeres de la vida. ¡A cuidar el agua!, y tambien nuestro Planeta, porque es el único con la maravillosa y deliciosa cerveza. ¡Salud!


*Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Fundadora del movimiento cervecero femenil “Mujeres Catadoras de Cerveza en México”. Promotora de la cultura cervecera en el mundo. http://bikebeerfun.blogspot.mx/