Maridaje: chuletas de cerdo “dry aged” y la “Idiot IPA” que no salió en la foto

Me gusta juntarme con mis amigo los “foodies” porque mientras comemos rico, nos la pasamos muy bien y aprendo un poco del arte de comer y cocinar, ésto último, en teoría, porque en la práctica no es mi fuerte…todavía.

Ayer fué un claro ejemplo: trajeron a la reunión en domicilio particular, unas chuletas de cerdo “dry aged“, venían empacaditas al vacío, en bolsitas de plástico, y la verdad, aquí entre nos, no costaron nada baratitas. Platicando y leyendo aquí y allá, eso de maduración en seco le agrega valor y calidad a la carne porque se le dá tiempo a que se le quite lo duro, a que él ácido láctico que se produce después de sacrificado el animal, se elimine; para ello, se deja reposar en refrigeración durante varios días, lo que aumenta el costo, a fin de que se desarrollen mejor sus sabores, aromas y texturas. Hay diferentes formas de hacerlo, en este enlace pueden leer un poco al respecto. 

Tengo entendido esta “categoría” de carne no es tan fácil encontrarla en carnicerías normales, al menos no aquí por mis rumbos, no sé, nunca he preguntado je je…dicen que regularmente la carne madurada al vacío o madurada en seco, es manejada y ofrecida para/por restaurantes. De hecho estas chuletitas, mejor dicho, chuletotas, nos la facilitaron en un restaurant sandieguino, llamado JRDN, del Hotel Tower 23, o sea puerquito “english speaker”.
Las chuletas “dry aged”, con peso de 400 gramos cada una y que viajaron algunos kilómetros, cruzando sin pasaporte la frontera, fueron marinadas en una salsa especial de la casa anfitriona, con hierbas y especias; luego, asadas en la parrilla y por dos o tres minutos “selladas” en el horno. Tenemos la fortuna de contar con un buen, gran talentoso cocinero empírico que se le dá y sabe moverle a la olla, al comal y al sartén sin ningún problema ¡y con un gran sazón!. Las chuletas quedaron realmente exquisitas: muy suavecitas, blanditas, rositas por dentro, jugositas, ¡mmm, ¡de luuujo! y ¡de restaurant gourmet!, las acompañamos con camote al horno con queso de cabra, pimiento morrón y espinacas, además, unos panecillos rellenos de tomates deshidratados, ¡mmm! ¡deliciosos!.  

Durante la cena y durante la noche, nos deleitamos con varias cervecitas, aquí el pequeño buffet: Saison, de Cervecería Wendlandt; “Honey” Amber Ale, de Cucapá; “Idiot IPA” Doble IPA de Coronado Brewing Company; Brown Ale y Torpedo IPA de Sierra Nevada; así como también unas de trigo de Bohemia con la carita de Frida Kahlo y la crema de la cerveza Negrita Modelo. Todas ya las conocía, a excepción de la doble IPA de Coronado Brewing Company y la que faltó en la foto je je, venía en un growler con el loguito de la cervecería y en la etiqueta se leía: 8.5% alcohol, IIPA, 90 IBUs. Una cerveza de color cobrizo, muy aromática, cuerpo medio, de un gran sabor, la volvería a tomar por el gusto y para tenerla en archivo de imagen…así las cosas, así la vida de placentera. ¡Saludos y salud! 🙂